miércoles, 7 de diciembre de 2011

translucida

manto de luz que emana una tremenda luz  con colores que nunca vi, de esos colores tu te integras. Movimientos elípticos de gran velocidad, y yo soy el eje central, tan rápidos son esos movimientos que esa unidad de luces pareciera aturdirme, con una intensidad al girar que supera el limite de dB soportado por lo natural, sin embargo todos sincronizan en una armonía que es grata para mi, destructiva y abrasiva, seguir significa perderme en adrenalina.                                           Corrosión mental, pero esos colores Entidad que por su intento de cubrirlo todo cuanto hay yo denomino manto, un cuyos rasgos podría describir con las mas engrandeced oras palabras de nuestro diccionario, jamás cubriría su esencia en ti si alguna vez el destino fuera tan sutil de permitirte contemplarlas.                                 Esa melodía que parece solida y digo solida por que la intensidad es tan grande que incluso el mas fornido caballero con musculatura de acero y la mentalidad de hierro caería aturdido al escucharla, pero al mismo tiempo disfrutaría caer. Yo la describo como miles de contactos alegremente punzocortantes.                                                                                                                 Lo que en un principio considere como un disfuncional mundo racional, ahora es opacado por uno creado por mis mal distorsionadas, añejas y fluorescentes ideas, pareciera como si mi mente, esta mente que durante el tiempo que llevo pretendiendo habitar este sitio donde para mi solo residen un gran numero de masas monótonas cuyo código de barras yo ven en su frente y presumen arduamente el tenerlo, desapareciera en su totalidad, ahora todo esta desolado. La única labor de mi mente durante todo ese tiempo fue recabar información para después procesarla dándole un adecuado almacenamiento, y con adecuado almacenamiento me refiero a dejarla en el olvido en un rincón sombrío en mi mente, sin utilidad aparentemente, solo rescatable hasta que un situación de mundo banal ameritara un desempolvamiento de alguna ración de conocimiento; pero en este momento, este momento que quisiera que durara para siempre, todo queda atrás, todo lo que en alguna vez tuve la gracia de presenciar, de procesar esta a mi disposición cada minucioso detalle, desde las  cosas de lo que yo denomino infancia un gran ataque de efervescencia sutil animada, que trae a mi recuerdos de cuando todo parecía tener una solución fácil y rápida, hasta las mas atroces fechorías de las cuales yo pagaría por poder remediar, y que en mis años de aprendizaje  científico y empírico no pudieran tener solución, ahora  se desvanecen, pero no como enterrándolos en el olvido, simplemente aparece la imagen sistematizada de cómo debe fluir todo, y cumplir su labor.                                                                                                                          Todo es sencillo, sistematizado de una manera hasta en la cual un autor que no es dueño de si mismo, y no lo es  por que la demencia domina el cien porciento de su confundido ser, ahora encuentra la paz, digamos solo hasta que las toxinas mueran y es sistema funcione tal y como es